Reflexiones sobre tecnología y empresas en tiempos de crisis

Cuando las cosas vienen mal dadas la experiencia nos cuenta que, desgraciadamente, muchas empresas se ponen nerviosas y solamente piensan en el recorte olvidando en muchas ocasiones qué es lo que realmente hace funcionar la maquinaria. Son los recortes que yo llamo “tipo Excel”, es decir, eliminar gastos fijándose solamente en las cifras, pero sin entrar a valorar realmente qué se está recortando.
La consecuencia más triste es sin duda el recorte de personal, que muchas veces se hace de forma indiscriminada y no atiende a la importancia en la estructura productiva de la empresa, sino solamente a parámetros como el coste del despido (o lo bien o mal que le caiga al que tiene la tijera por el mango).
Otra de las víctimas propiciatorias es sin duda la inversión en tecnología, y muy especialmente en el software. He leído en MuyComputerPro cómo Microsoft está en plena campaña de concienciación para que las empresas no sacrifiquen en el altar de la reducción de costes sus recursos tecnológicos.
Me gustaría en este caso que me dierais vuestro punto de vista (los comentarios, como siempre, abiertos de par en par). Desde el mío creo que cuesta todavía mucho asimilar pero parece mentira que a estas alturas haya muchas empresas que no lo perciban: la tecnología no es una inversión inmobiliaria. Una vez hayamos invertido en tecnología nos espera inevitablemente la actualización y renovación de esa tecnología, una reinversión en software (más a menudo) y en hardware (menos a menudo) que es inevitable si queremos ser competitivos.
En este sentido la mencionada campaña de Microsoft me parece un acierto (no me meto en el contenido, pero sí en el mensaje) porque el punto de vista es que para que los empleados de una empresa puedan ser más eficientes y productivos necesitan herramientas (de colaboración, de organización, directamente de productividad) para conseguirlo. Es algo que se pierde muchas veces de vista, si el martillo era indispensable para el herrero, hoy en día una infraestructura tecnológica y un software adecuado son importantísimos para las empresas.
La idea es que actualizando y modernizando no solamente seremos más competitivos (aumentando la eficacia del trabajo) sino que además podremos ahorrar en costes. ¿Por qué me gusta este punto de vista (prescindid, si es que podéis, del hecho que se trata de una campaña de Microsoft) ? Porque en el fondo es el más humano, no se piensa en la infraestructura tecnológica de una empresa como algo abstracto, sino como algo que puede facilitar el trabajo de sus empleados.
Porque no olvidemos que además de competitividad y productividad unas buenas herramientas harán que el trabajo sea más rápido y más agradable. Sin ir más lejos estoy convencido que la famosa conciliación de vida laboral y familiar tiene una clarísima salida tecnológica. Las soluciones buenas en este sentido son las que favorecen a la empresa, pero también al empleado.
Otro debate muy distinto es el de cuáles deben ser esas herramientas. Es decir, no importa que decidamos que nuestra empresa utilice productos de Microsoft, nos decantemos por el modelo Linux de software libre (que, por cierto, en muchos casos conviven con éxito en muchas empresas) o el de otras empresas. Lo que nos gastamos en licencias por un lado nos lo gasteremos en desarrollo en el otro.

Se que es una simplificación, pero creo que se entiende el concepto: no creo que ninguno de los dos modelos tenga a priori una ventaja importante sobre el otro en términos de costes. El caso es que no se puede tratar a la tecnología en las empresas como un mal necesario y un gasto hecho a regañadientes. O de una vez por todas las empresas se plantean que forma parte importante de su mecanismo productivo y que la necesitan para ser competitivos o seguiremos igual.
Lo dicho, ¿qué opináis?


















Me resulta ‘gracioso’ que Microsoft esté concienzando a las empresas que no despidan cuando en ESPAÑA se están produciendo PERIODICAMENTE DESPIDOS. Doy fe porque yo soy una de esas personas. Lo peor es lo que se puede llegar a engañar a la gente y la falta de sensibilidad. Lo mejor hubiera sido no decir nada sobre este tema.
Hombre, viéndolo como lo ves es verdad que lo que gastas en uno lo gastas por otra parte en el otro, pero si no necesitas funciones especializadas y solo quieres funciones “normales”, pues ahí si que te ahorras costes con “uno” (paso de decir nombres que parece que a los lectores de muywindows les pican). La cuestión es que el punto de vista aquí expuesto a lo mejor es factible aplicarlo en algún otro país de la UE o en USA, pero en un país como España donde se apuesta antes por la bancarrota antes que actualizar o pagar por software… pues no le veo mucho sentido.
Quiero decir, aquí en España te las meten todas con tal de ahorrar, y si pueden usar PCs de hace 10 años con windows 98 y laguna versión de openoffice pues eso es lo que te meten. Aquí como no tengas una empresa muy especializada o muy grande, olvídate de paranoias tecnológicas, lo más cutre y que funcione “bien” y a correr. Por eso pienso que aunque es muy “humano” lo que comentais, eso no interesa, lo que interesa es hacer todo lo que se pueda con herramientas de mierda.
[...] cualquier caso es bueno retomar una reflexión que él hace en el “blog rival”, y que habla de estos tiempos de crisis en los que las empresas [...]
Muy interesante reflexión. Opino que cada uno tiene sus circunstancias. Si bien estoy de acuerdo en que ahora la mayor parte de las empresas tiran de Excel y de tijeras amigas, muchas también han de utilizar las tijeras con un desagradable sabor agridulce, al tener que prescindir de alguien valioso, un amigo, un padre, un familiar…
En cuanto al software… bueno, lo puedo comparar con un coche. El Mercedes CLS es un gran coche con motor CDI, que aunque cueste unos ciento y pico mil euros, lo rentabilizas en 6 o 7 años, sabiendo que su motor puede durar 40 años, que consume tal cantidad, que el rendimiento es altísimos, el número de averías es ínfimo, y que las funcionalidades y el confort que tienen no lo tiene ningún otro coche. El coche me encanta, y me gustaría tenerlo. Pero la realidad es que en casa entran menos de 40000 euros, que además de la hipoteca, tengo algún crédito personal por unas reformas o por unos muebles, que los hijos comen, visten y van al colegio, y un largo etcétera. Aunque con la financiación pueda pagarlo más o menos bien, el seguro me cruje, y las revisiones también, amén de necesitar un garaje para que no duerma en la calle a la exposición de ladrones y envidiosos. Así pues, me tendré que conformar con un coche que vale y que cubre mis necesidades, que los lujos me perjudican.